Jorge Diaz Kropman – Calma & Dirección

Reprogramación del subconsciente

Aquí está el artículo traducido, adaptado y formateado:


La Reprogramación del Subconsciente: Qué Es y Por Qué Cambia Todo

La reprogramación del subconsciente es la respuesta a muchos de los desafíos que enfrentamos en la vida cotidiana. Si aún no ha leído los artículos sobre el piloto automático y la ley del perro y del espejo, este es un buen momento para hacerlo, ya que ofrecen el contexto necesario para comprender por qué ciertas cosas ocurren en nuestra vida y cómo podemos interpretarlas de manera diferente. La reprogramación del subconsciente es el paso final para eliminar todos los bloqueos que nos impiden avanzar con libertad hacia donde realmente queremos llegar. Pero antes de aplicarla, es fundamental entender qué es exactamente el subconsciente y cómo opera en nuestra vida.

Qué Es el Subconsciente y Cuánto Poder Tiene

La ciencia reconoce al subconsciente bajo el término “inconsciente”. Cuando se escucha cualquiera de los dos términos, se hace referencia a lo mismo: la diferencia está simplemente en que uno proviene del lenguaje científico y el otro es de uso más general. Dependiendo del autor o del estudio que se consulte, el subconsciente representa entre el 90% y el 97% de la capacidad cerebral total, mientras que la mente consciente ocupa únicamente el porcentaje restante, es decir, entre un 3% y un 10%.

¿Ha escuchado alguna vez la afirmación de que los seres humanos utilizamos solo una pequeña fracción de nuestro cerebro? Esa idea tiene su origen precisamente en esta distinción. El resto del cerebro no está inactivo ni desaprovechado: está programado para funcionar de manera automática, gestionando una cantidad extraordinaria de procesos sin que sea necesario pensar conscientemente en ninguno de ellos.

El subconsciente es responsable de mantenernos vivos y de ejecutar todas las funciones que damos por sentadas: la regulación de la temperatura corporal, los latidos del corazón, la transpiración, la digestión y muchas otras. En esencia, se ocupa de absolutamente todo lo que el organismo necesita para funcionar. La mente consciente, por su parte, se encarga del razonamiento lógico, el establecimiento de objetivos, la memoria a corto plazo y la fuerza de voluntad, entre otras funciones. El subconsciente, en cambio, gestiona los valores, las creencias, la memoria a largo plazo, las funciones naturales del cuerpo, los hábitos, la imaginación y la intuición.

Una distinción importante es que lo que proyectamos hacia el exterior, lo que los demás pueden ver de nosotros, es apenas una fracción de lo que realmente somos. La mayor parte de nuestra verdad interior permanece oculta, procesada de manera silenciosa por el subconsciente.

El Proceso de Aprendizaje: Las Cuatro Etapas

Para comprender cómo funciona el subconsciente en la práctica, el ejemplo más claro y universal es el de aprender a conducir un automóvil. Casi todas las personas que han pasado por ese proceso reconocerán las siguientes etapas.

La primera etapa es la de inconsciencia sobre la ignorancia. Ocurre cuando se es muy pequeño y ni siquiera se sabe que no se sabe conducir. Los adultos llevan a los niños de un lugar a otro y ellos simplemente no prestan atención al proceso. No hay conciencia de que existe algo que aprender.

La segunda etapa es la de conciencia sobre la ignorancia. Llega cuando, ya en la preadolescencia o más adelante, se toma conciencia de que no se sabe conducir. Se observa a los adultos al volante y se piensa que algún día también se aprenderá. Es el primer paso en cualquier proceso de aprendizaje: reconocer que hay algo que no se sabe.

La tercera etapa es la de conciencia sobre el conocimiento. Es cuando comienza el aprendizaje activo, y todo resulta tremendamente difícil. Al sentarse frente al volante, la mente consciente debe memorizar una lista interminable de pasos: ajustar el asiento, revisar los espejos, identificar los comandos del vehículo, manejar los pedales, activar las señales de giro. Todo requiere atención deliberada y esfuerzo consciente. Se sabe conducir, pero solo a través del 5% o 10% de la capacidad cerebral, lo cual hace que la experiencia sea agotadora y poco fluida.

La cuarta etapa es la de inconsciencia sobre el conocimiento. Es cuando el subconsciente ha integrado completamente el proceso. Uno se sienta en el automóvil y, sin pensar deliberadamente en nada, ajusta los espejos, acomoda el asiento y comienza a conducir. En muchas ocasiones, se llega al destino sin recordar con exactitud cómo se hizo el recorrido. Eso ocurre porque el subconsciente tomó el control y condujo con el 90% o más de la capacidad cerebral, de manera completamente automática y eficiente.

Estas cuatro etapas, que pueden resumirse como no saber que no se sabe, saber que no se sabe, saber que se sabe y no saber que se sabe, aplican a prácticamente cualquier proceso de aprendizaje en la vida, con sus variantes particulares en cada caso.

Cómo Se Programan Nuestras Creencias

En el ejemplo de conducir, el programa se instaló en el subconsciente de manera intencional y deseada. Sin embargo, en la vida real, los programas del subconsciente llegan desde muy diversas fuentes y por razones muy diferentes, muchas veces sin que se tome ninguna decisión consciente al respecto.

Desde el momento en que nacemos, el entorno nos va programando. La familia, la cultura, la educación, las experiencias repetidas, los mensajes escuchados una y otra vez durante la infancia: todo eso va configurando el subconsciente de maneras que a menudo ni siquiera percibimos. Como el subconsciente contiene los valores, las creencias y los hábitos, actuamos en concordancia con esa programación de manera automática, incluso cuando esa programación no se alinea con lo que conscientemente deseamos para nuestra vida.

Esto explica por qué tantas personas experimentan la sensación de actuar en piloto automático, de repetir patrones que no eligen, de sabotear sus propios objetivos sin entender exactamente cómo ni por qué. No es falta de voluntad ni de determinación. Es simplemente el resultado de programas subconscientes que operan en una dirección diferente a la que la mente consciente intenta seguir.

La Reprogramación del Subconsciente como Herramienta de Cambio

Los métodos terapéuticos tradicionales funcionan llevando los temas al plano consciente, trabajando desde la razón y la comprensión intelectual de los procesos. La reprogramación del subconsciente propone un enfoque diferente y complementario: en lugar de analizar el pasado en busca de explicaciones, se define con claridad el resultado que se desea alcanzar y se reprograma el subconsciente directamente para que trabaje en esa dirección.

Es importante aclarar que esto no implica que la reprogramación del subconsciente sea superior a la terapia tradicional ni que deba reemplazarla. Cada herramienta tiene su lugar y su momento, y cada situación debe ser evaluada de manera individual, idealmente con la orientación de un especialista. Ambos enfoques pueden coexistir y complementarse.

Lo que diferencia a la reprogramación del subconsciente es su enfoque orientado al resultado. No se trata de entender por qué se tiene determinada creencia limitante, sino de decidir qué creencia se quiere tener en su lugar e instalarla directamente en el subconsciente a través de métodos específicos como el Life Unblocking. El proceso es más rápido, más directo y los cambios pueden percibirse desde las primeras sesiones.

La Decisión Es Suya

El subconsciente ha sido programado a lo largo de toda una vida, en gran medida sin que haya habido elección consciente en ese proceso. Pero hoy existe la posibilidad de elegir. Se puede decidir qué programas se quieren mantener y cuáles se quieren transformar. Se puede tomar el control de esa parte de la mente que representa el 90% de la capacidad cerebral y alinearla con los objetivos, los valores y los sueños genuinos de cada persona.

Esa decisión es completamente personal e intransferible. Nadie puede tomarla por usted. Pero cuando esté listo o lista para dar ese paso, las herramientas están disponibles y el camino está claro.

Le deseamos un día lleno de amor y luz.

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