Nuestro monstruo interior: Hulk
- Posted by JD Kropman, PhD
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- Date September 28, 2021
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Muchos de nosotros hemos visto al Increíble Hulk en algún momento de nuestra vida. Ya sea en una película, en un episodio de serie o en una caricatura, es casi seguro que alguna vez hemos presenciado la transformación de ese personaje en el enorme monstruo verde, de músculos descomunales, incapaz de responder conscientemente a lo que ocurre a su alrededor. Todo lo que quería era usar su fuerza bruta para hacer justicia ante determinadas situaciones, o al menos lo que él consideraba que era justo. La mayoría de las veces salvaba a personas de tragedias como accidentes de tráfico, puentes que colapsaban o ascensores en caída libre. Pero en otras ocasiones, intervenía en discusiones que percibía como perjudiciales y aplicaba su particular sentido de la justicia. Y cuando el estímulo desaparecía y volvía a ser el Dr. David Bruce Banner, sentía vergüenza profunda por sus propias acciones.
¿Ha experimentado usted algo parecido alguna vez? ¿Ha reaccionado de una manera determinada ante una situación y luego se ha preguntado por qué lo hizo, sintiéndose avergonzado porque esa reacción no corresponde con la persona que quiere ser? Aunque la mayoría de nosotros no contamos con los músculos voluminosos del Sr. Hulk, me atrevo a decir que casi todos hemos pasado por una experiencia similar. En este artículo exploraremos por qué ocurre eso y qué podemos hacer al respecto.
El Estímulo No Es el Problema
Lo primero que debemos tener claro es que, independientemente del estímulo externo que detone nuestra reacción, ese estímulo es simplemente eso: un estímulo. Puede ser poderoso, irritante, perturbador o incluso provocador, pero en esencia sigue siendo solo un detonante. Imaginemos, por ejemplo, que dos personas están discutiendo acaloradamente en la calle. Ese hecho es el mismo para todas las personas que se encuentran alrededor. Sin embargo, no todos se transforman en Hulk. ¿Por qué? ¿Es porque el estímulo no es suficientemente fuerte? ¿O es porque la transformación en un monstruo verde y musculoso no dependía del estímulo externo, sino de algo que llevaba dentro el Dr. Banner?
La respuesta es clara: solo el Dr. Banner había sufrido un accidente en el laboratorio y tenía esa sustancia particular en su cuerpo. El estímulo era el mismo para todos los presentes, pero solo él se transformaba. ¿Casualidad? Difícilmente. Los estímulos que encontramos en nuestra vida cotidiana pueden ser poderosos y, dependiendo de las circunstancias, llegar a ser muy irritantes. Pero siguen siendo únicamente detonantes. Si nos convertimos en criaturas que no pueden razonar y solo buscan imponer su propio sentido de la justicia, eso depende de una sola cosa: de nosotros mismos. Cuanto antes comprendamos esto, antes comenzará a mejorar nuestra vida de manera significativa. Los estímulos seguirán existiendo. No podemos cambiar a los demás ni la manera en que reaccionan. Pero sí podemos decidir lo que hacemos con esos estímulos, elegir no transformarnos en monstruos y actuar de una forma que consideremos apropiada y consciente.
La Gran Noticia: Usted Tiene el Control
A diferencia del Dr. Banner, quien sufrió un accidente que no eligió y no sabe cómo revertir el efecto Hulk, usted tiene el control completo del proceso. Puede revertirlo cuando lo desee. Es un proceso que requiere algunas sesiones, pero los cambios pueden percibirse desde la primera, de manera casi inmediata. Y lo mejor de todo es que es completamente reversible.
Permítanos explicar algo fundamental. La razón por la que una persona se convierte en Hulk, metafóricamente hablando, es que percibe los estímulos externos como amenazas directas. Ya sea a sus valores, sus creencias o sus emociones, algo dentro de ella siente que está siendo atacado y reacciona ante esa amenaza de forma desproporcionada. Pero la pregunta clave es: ¿se trata de una amenaza real o simplemente de la imagen mental de una amenaza?
El Papel del Subconsciente en Nuestras Reacciones
Nuestras creencias y valores más profundos residen en el subconsciente. Es precisamente esa parte de la mente la que determina cómo percibimos el mundo que nos rodea. No se trata de transitar por la vida con indiferencia total hacia lo que ocurre afuera. Se trata de algo mucho más específico y transformador: una vez que los programas correctos están instalados en el subconsciente, la manera en que se percibe el mundo exterior cambia radicalmente. Las mismas situaciones que antes se interpretaban como amenazas dejan de serlo. Y si algo no es percibido como una amenaza, no hay razón para transformarse en un monstruo.
El entorno externo puede seguir siendo el mismo durante un tiempo. Las discusiones continuarán, las provocaciones existirán, las circunstancias difíciles aparecerán. Pero usted no las percibirá de la misma manera. No se sentirá atacado. No reaccionará desde el miedo o la rabia irreflexiva. Estará en condiciones de enfrentar cualquier situación desde un lugar completamente diferente: desde la consciencia plena.
De la Reacción a la Elección Consciente
Hay una diferencia enorme entre reaccionar y elegir. Cuando reaccionamos desde el subconsciente sin filtros adecuados, lo hacemos de manera automática, impulsiva, muchas veces desproporcionada. Es la transformación al Hulk en su expresión más cotidiana. Decimos cosas que no queríamos decir. Tomamos decisiones que luego lamentamos. Actuamos de formas que no se alinean con la persona que aspiramos a ser. Y después, como el Dr. Banner al recuperar la consciencia, sentimos vergüenza.
Pero cuando el subconsciente está correctamente programado, ese ciclo se interrumpe. La reacción automática deja su lugar a una respuesta consciente. Usted puede evaluar la situación, decidir cómo actuar y proceder de acuerdo con sus valores más auténticos, sin que la ira, el miedo o la frustración tomen el control.
El Momento de Tomar una Decisión
Es perfectamente comprensible seguir culpando a otras personas o a las circunstancias externas. Es normal decirse a uno mismo que el mundo no entiende lo que esa persona le hizo, o que determinada situación es completamente inaceptable. Esa es una etapa válida. Sin embargo, cuando se comprende que existe una sola razón por la que uno se transforma en Hulk, y que esa razón está dentro de uno mismo y bajo el propio control, es posible tomar una decisión diferente. Se puede dejar de culpar a otros y comenzar a actuar.
La reprogramación del subconsciente es un proceso rápido, sencillo y profundamente efectivo. No requiere años de terapia ni implica revivir experiencias dolorosas de manera interminable. Es una herramienta concreta que permite transformar la vida desde adentro hacia afuera, sin necesidad de transformarse en un monstruo cada vez que el mundo exterior presenta un desafío.
Usted también puede lograrlo. Cuando esté listo o lista para dar ese paso, agende su llamada gratuita y descubra cómo Life Unblocking puede ayudarle a vivir desde la consciencia, la calma y el poder personal que ya lleva dentro.
Reprogramar su subconsciente es posible. La transformación real comienza cuando usted decide que ya no quiere seguir siendo Hulk.
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